Los bebés viven el momento presente—no son capaces de preocuparse por las consecuencias de la enfermedad de sus padres. Intente hacer lo mismo. Elija un libro sobre el desarrollo infantil y lea sobre lo que puede esperar. Los bebés crecen y se desarrollan tan rápido, que casi todas las semanas harán algo nuevo. A menudo, disfrutar del rápido desarrollo de su bebé es la mejor distracción de sus preocupaciones o de los síntomas relacionados con la enfermedad y el tratamiento.
Los bebés traen sus propios temperamentos. Si tiene un bebé que tiene un temperamento extraordinariamente tranquilo o duerme bien, tiene suerte. Sin embargo, bebés con diferentes tipos de temperamento no duermen durante períodos suficientemente largos por la noche y pasan por fases en las que es difícil calmarlos. Esto es duro para cualquier padre, pero cuando usted o su pareja tienen una enfermedad que se suma al cansancio, o que está asociada a náuseas, dolor o irritabilidad, es aún más difícil.
Criar a un bebé y vivir con cáncer significa que deberá planificar con antelación y necesitará ayuda. Afortunadamente, los bebés se desenvuelven bien con diferentes cuidadores. Es probable que a usted le molesten más que a su bebé los momentos en que deban estar separados. Su tratamiento y sus síntomas médicos harán que sea importante contar con otros adultos afectuosos a los que pueda recurrir regularmente o para una ayuda imprevista.
En el primer año de vida, los bebés aprenden cómo se siente el mundo. Su bebé está experimentando sus propias sensaciones físicas, tales como las agradables sensaciones de ser cogido en brazos y tener la barriga llena, o las incómodas sensaciones de los dolores por gases y el agua fría del baño. No es posible evitar que un bebé tenga una sensación incómoda—y si fuera posible, no sería bueno para su sano desarrollo. Los bebés que viven en un entorno afectuoso aprenden que cuando necesitan algo, ocurre y, por lo tanto, el mundo se siente bastante bien—tanto dentro como fuera, aunque la vida a cualquier edad no sea perfecta. Su bebé está aprendiendo que puede confiar en que las personas que le quieren y cuidan responderán a sus señales y comunicaciones con la suficiente frecuencia y, al mismo tiempo, está aprendiendo a comunicarse más eficazmente para conseguir esas respuestas cariñosas.